sábado, enero 20, 2007

Escribir con melancolía II

(Continuación de Escribir con melancolía I)

Hay muchas formas de escribir, los libros muy largos o elaborados pueden requerir al escritor tener fichas de los personajes, esquemas del guión, algún tipo de chequeo de consistencia o inventario de "qué queda" en cada parte de la línea temporal de la historia (para que no reaparezca un muerto a las 100 páginas de morir, por ejemplo, lo cual ha pasado más de una vez, y también en películas, aunque no recuerdo ahora ninguna referencia concreta). Pero yo creo que los relatos más emotivos surgen muchas veces a borbotones, y tienen que ser escritos en el momento en que la emoción aún está presente o muy cercana, pues al cesar o disminuir su efecto e influencia, puede que dejemos de ser capaces de escribirlos. Quizás la calma posterior, u otra situación emocional diferente, pueda ser más apropiada para retocar lo escrito, pero en ese momento crucial en que todo está presente, tiene que salir, al menos, un primer boceto, para impregnarse de la fuerza interior que nos afecta, y permitir que se transmita, que quede plasmada en nuestras palabras.

Decía uno de los mejores poemas de Neruda:


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
...


Se intuye que al escribir esto Neruda no estaba en un momento feliz, que la tristeza le empujaba, como a mí anoche, a mirar "al vacío", y quizás el vacío que miraba era el cielo, con sus estrellas de intensidad variable y el aire girando y creando sonidos, que su tristeza convertía en astros que tiritan y un viento cantor. Y seguro que recordaba ese amor, que tanto quiso, y que a veces también le correspondió, pero no ahora, que la ha perdido, y debe olvidarla. Pero, antes de olvidarla, Neruda escribe este poema, en un último momento de dolor (o eso es lo que esperaba en los últimos versos), y es por ese mismo dolor que puede escribir el poema, si no existiera ese dolor, quizás no podría, quizás la emoción que transporta no estaría, no habría sabido reflejarla, pero tuvo la melancolía y la fuerza necesarias para poder escribir los versos más tristes esa noche... como confiesa en el comienzo del poema.

No creo que en ese momento Neruda hubiera podido (o querido) escribir un poema que hablara de reconciliación, de recuperación de esa relación, el personaje del poema (él mismo) estaba destinado ese día a acabar con una triste aceptación de la ruptura, con un último dolor...

Ayer vi, por ejemplo, una pareja en otro banco, él la rodeaba con su brazo, mirando hacia ella, susurrándole algo, quizás un te quiero, no sé. Ella en cambio tenía sus manos sobre las piernas, la cabeza girada mirando en sentido opuesto a él. Si hubiera tenido que escribir de ello anoche, con melancolía, sólo habría podido decir que él la quería, y no podía evitar hablarle de su amor, pero para ella él sólo era un amigo, y aunque no le reprendía para no hacerle daño, giraba su cabeza para no verlo y dejar simplemente que pasara el chaparrón, mientras él sufría el dolor de ese signo de desamor, y, momentos después, seguramente la mano del chico caería dejando el brazo de la chica, y con ella caería también, por un tiempo al menos, su moral. Si, en cambio, mi estado mental fuera optimista y feliz, y pudiera escribir cosas bonitas y románticas, quizás hubiera escrito que ella se había girado simplemente para mirar la luna, y que, instantes después, la lluvia empezaría a caer débilmente, mojando a ambos, ella volvería a girarse para mirarle, y él, acariciando su pelo, impregnado en gotas de lluvia, acercaría su rostro al de ella, y, con las miradas entrelazadas daría comienzo un lento y largo beso terminado en un te amo correspondido. Aunque a veces, paradójicamente, también se pueden escribir estas cosas aparentemente felices alimentados por la melancolía, cosas bonitas que no se pueden tener, o que ya se han perdido, y que sirven de alimento al sentimiento triste que subyace en el alma que mueve la pluma, un pequeño dolor más que la melancolía se autoinflige para sobrevivir.

9 comentarios:

BaRB dijo...

jeje, Otra de melancolía!! Qué bien!
Gracias por leerme y comentarme, mucha ilusión!!
Neruda es grande, muy grande, uno de mis favoritos y está claro que no sabía cuán grande era escribiendo, pero agradezco ese día de tristeza porque provoka que ahora muchos estemos enamorados de ese poema...
Un besoo :D

infopoeta dijo...

Gracias BaRB :), ya he visto por tu blog que te gusta Neruda, a mí según, los sonetos no me gustaban tanto, pero los 20 poemas están mejor, y éste en concreto es muy muy bueno, y además, tiene justo la idea de la que quería escribir :D. Un beso

elwen dijo...

Estoy de acuerdo, lo que escribimos generalmente está ligado a lo que sentimos y los escritores profesionales probablemente han logrado convertirse en actores para poder escribir cosas ajenas a si mismos.

Muy acertada la cita de Neruda ;)

infopoeta dijo...

Sí elwen, esa es otra posibilidad, que los escritores "actúen" para escribir de algo distinto a lo que sienten en el momento, aunque en realidad todos pasamos de forma periódica por todo tipo de sentimientos, y pueden aprovechar esos momentos, o simplemente rememorarlos, sin tener que actuar.

Gracias por seguir pasándote a leer mis últimos "tochos". Un beso

Agridulce dijo...

Hola, una vez más mil aplausos a tus líneas, me encantan y me maravillan, respecto a lo q escribiste, casi siempre el poeta escribe en el momento lo q siente, es decir, si está triste sus versos lo mostraran, así como cuando encuentran el amor, todo es rosa, pero hay otros poco comunes que en medio de lo q sienten encuentran como disfrutarlo (claro en el caso q sea dolor, porq el amor da mucho placer casi siempre). Comparto un ejemplo:

PEDRO SALINAS
LA VOZ A TI DEBIDA

No quiero que te vayas
dolor, última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aquí, más lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.

En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.

Si tú no me quedaras,
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.

Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.

Ciao chico y una vez más, ha sido exquisito leert!

pd: Sé q he llegado un poco tarde a este espacio, pero me gustaría leer mucho más, espero tu inspiración sea la apropiada en estas fechas y tus sentidos esten completamente seducidos como para hacerlo.

infopoeta dijo...

Gracias agridulce, la verdad que eran fechas malas para mí las de tu comentario, con 38 grados de fiebre en la mayor parte de noviembre y la presión posterior de la tesis, y sólo ahora empezaré a tener algo de tiempo (poco), pero escrbir un blog que lee gente que te conoce y que son muchas veces el origen de los pensamientos y los sentimientos se vuelve a veces difícil.

En cuanto al poema y a tu comentario, me haces también pensar que en cierto modo a todos nos "gusta" el dolor, tiene una cierta atracción, y no nos gusta lo que es demasiado fácil, pero también hay que evitar tener demasiado afecto por el dolor o demasiado tiempo, porque cuando la melancolía se vuelve adictiva nos volvemos demasiado grises y hacemos huir a la mayoría de quienes nos rodean.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Q bien!!! volviste

infopoeta dijo...

Jeje, he vuelto a comentar sí, a escribir la verdad que con el nuevo minipost que he puesto... todavía no se puede decir que haya vuelto, pero se intentará.

Luli dijo...

Me encanta :) Tu blog y Neruda !