De regreso de Sevilla

Dicen que la lluvia en Sevilla es una maravilla. Visto así, el fin de semana en Sevilla ha sido maravilloso, sobre todo en el caso de que el viento también puntúe en esa afirmación.
El viaje empezó con un trayecto en bus marcado por la nieve que caía con cierta fuerza a nuestro paso, y que aunque no había calado mucho, sí que empezaba a dar un color bastante blanco al paisaje.
Al llegar a Sevilla nos encontramos con que era el día de la maratón, muchas calles estaban cortadas y el chófer no sabía llegar así a la estación de autobuses, lo cual supuso casi una hora de retraso hasta que al fin llegamos a ella.
Al salir de la estación fuimos en dirección a la catedral, pero la fuerte lluvia y que no todos íbamos bien preparados nos llevaron a desistir de ver nada y partir, de forma un poco alocada para mi gusto, en busca del hotel a pie (que los autobuses hasta que no acabara la marathon no iban).
No obstante esa noche ya sí salimos y paseamos algo, y sobre todo comimos bien, en un restaurante junto al Guadalquivir que se llamaba el faro de triana.


Y no puedo terminar el post sin destacar lo amable que es la gente de Sevilla, que te ayudaban en todo lo que podían y se portaban siempre muy bien, tanto en la calle como en los bares o el autobús, me ha sorprendido muy gratamente. Un recuerdo especial va para el bar "La esquinita de Arfe", que está bastante cerca de la catedral, si algún día queréis desayunar por la zona, os lo recomiendo sin duda ;).
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